¿Vives para trabajar o trabajas para vivir?

¿Cuántas horas trabajas al día? ¿Te ha pasado que desde muy temprano en la mañana hasta altas horas de la noche aún estás atendiendo emails? ¿Has llegado tarde a algún evento personal importante por haber estado trabajando? ¿Durante tus fines de semana y vacaciones sueles atender asuntos de trabajo?

Es bien sabido que hoy en día el trabajo demanda de las personas una entrega excesiva para cumplir con aquello que desean de la vida. Horarios extendidos, exceso de responsabilidades, aumento en el número de posibilidades disponibles, conexión permanente a través de la tecnología, trabajo durante los fines de semana, presión por lograr más cosas en menos tiempo, son sólo algunas de las prácticas que impiden conciliar la vida laboral y la vida familiar.

Equilibrio de vida: ¿un sueño inalcanzable?

En Economía y Negocios aparece una publicación titulada “Desequilibrio entre vida y trabajo? en la que se cita un sondeo de Workfront, desarrollador de sistemas de gestión de proyectos, donde se afirma que aproximadamente el 40% de los 2,100 encuestados dijo que el trabajo se entrometió en el tiempo que pasan con la familia y amigos.

El trabajo ha absorbido una parte excesiva de la vida de demasiadas personas con un costo personal demasiado alto. Cada vez más es mayor el número de personas que viven para trabajar en lugar de trabajar para vivir. Estrés, divorcio, hijos desatendidos y problemas de salud son problemas que están más extendidos de lo que la mayoría de las personas se atreve a admitir.

El libro Coaching Co-Activo presenta el equilibrio como un sueño que puede parecer inalcanzable. Sus autores afirman que las personas comprenden el valor del equilibrio y probablemente lo hayan intentado alcanzar a través de buenos propósitos como hacer más ejercicio, tomarse más tiempo libre o salir más con los amigos, pero al final resulta que pasan las semanas y los meses sin que se produzca ningún cambio significativo. Es por esto que Stephen Covey afirmaba que el equilibrio entre vida y trabajo es sin duda una de las luchas más significativas que debe encarar el hombre moderno.

Lo más preocupante es que existen muy buenas intenciones detrás de la pérdida del equilibrio. Generalmente las personas que viven para trabajar sienten pasión por las cosas hacen, están muy comprometidas y se enfocan con tanta intensidad en sus quehaceres que regularmente terminan descuidando varios aspectos importantes de su vida. En vista que le piden más a la vida, terminan dando más a cambio en el aspecto laboral a expensas del personal.

Consecuencias del desequilibrio

Con el pasar del tiempo las personas se resignan a vivir en un estado de desequilibrio, pensando que llegará el día en tomarán control de la situación. No obstante, con cada día que pasa el problema se hace más profundo, lo cual dificulta aún más la solución, generando cada vez más estrés.

¿Sabías que el estrés producto de estos desequilibrios se ha convertido en una pandemia? Esta situación avanza inexorablemente causando cientos de miles de trastornos de salud que generan pérdidas multimillonarias en costos de salud para las empresas, instituciones y países.

En la publicación titulada “Equilibrio entre el trabajo y la vida personal: consejos para recuperar el control”, personal de Mayo Clinic afirma que entre las consecuencias de la falta de equilibrio entre trabajo y vida personal están:

  • Fatiga: Cuando estás cansado, se ve afectada tu capacidad de trabajar de forma productiva y de pensar con claridad, lo cual te puede llevar a cometer errores peligrosos y costosos.
  • Deterioro de la salud: El estrés se asocia con efectos adversos sobre el sistema inmunológico, Efectivamente, los síntomas de estrés pueden afectar tu cuerpo, tus pensamientos y sentimientos, y tu comportamiento. El estrés que no se trata puede contribuir a problemas de salud, como presión arterial alta, enfermedad cardiaca, obesidad y diabetes.
  • Soledad: Si estás trabajando demasiado, pueda que te pierdas eventos familiares importantes. Esto puede hacer que te sientas excluido y podría dañar las relaciones con tus seres queridos. También es difícil cultivar amistades cuando siempre estás trabajando.

Coaching para el equilibrio

El coaching es una forma sutil de despertar la conciencia de los desequilibrios existentes y de ayudar a las personas a conciliar el trabajo y la vida.

En la mayoría de los casos, los clientes no llegan al coaching porque quieren ponerse en acción. Ellos ya están en acción. De hecho, en la mayoría de los casos, el problema es precisamente el nivel de actividad en el que están inmersos. La razón por la que vienen a coaching es porque no están obteniendo los resultados o los niveles de satisfacción que desean de la actividades que están llevando a cabo. Quieren hacer las cosas de forma diferente, tal vez incluso hacer menos para lograr más.

Ya sea que se den cuenta o no, todos los días están tomando decisiones y las elecciones que eligen se convierten en la base de los resultados y la satisfacción que obtienen. A menudo, los clientes no ven que no cuentan con más opciones; lo que ven en cambio es que no tienen más elecciones y eso los lleva a vivir su vida de la misma forma en que lo vienen haciendo. Parte del trabajo del coach es romper esos modelos mentales y ayudar a los clientes a evaluar las decisiones que están tomando, porque muy probablemente son precisamente esas elecciones las que los han traído a la situación en la que se encuentran.

En su aspecto más fundamental, cuando el coaching buscar mayor equilibrio de vida, el proceso se enfoca en tratar de ayudar a los clientes a tomar conciencia de las elecciones que hacen y ayudarlos a tomar mejores decisiones que les brinden mayor satisfacción. El resultado seguirá siendo una vida activa, solo que más satisfactoria.

Un proceso de coaching enfocado en el equilibrio de vida le da a los clientes una idea del destino que quieren alcanzar: ¿cómo se vería y cómo se sentiría una vida plena y significativa? Una vez que tienen claridad de eso, es hora de tomar nuevas decisiones para hacer realidad dicha visión.

Este tipo de proceso de coaching suele atacar el asunto creando una visión de futuro que evoque los valores más profundos, una visión que le permita a los clientes comprender qué es lo verdaderamente importante. Desde la claridad de aquello significativo que desean alcanzar, encuentran el criterio que necesitan para poder decirle “si” a unas cosas, y “no” a otras.

Esta perspectiva enraizada en lo verdaderamente importante a largo plazo, es muy distinta a la perspectiva de trabajar desde lo urgente e inmediato para sobrevivir día a día evitando los problemas actuales. Muchos clientes quedan atrapados en ganarse la vida y terminan no diseñando la vida que desean. Para poder diseñar esa vida, también deben crear un mapa de dónde están hoy. Existen herramientas en coaching que les facilitan a los clientes evaluar su situación actual para que desde ese lugar puedan comenzar el viaje hacia la extraordinaria visión de vida que desean y merecen.

Como el coaching trata de encontrar una visión de vida que integre los diferentes aspectos al que los clientes aspiran, la rueda de la vida suele ser una herramienta útil para este propósito. Según Tony Robbins, la rueda de la vida es una forma de echar un buen vistazo a cada faceta de la vida y evaluar el nivel subjetivo de satisfacción. Es subjetivo porque depende de cada persona. Este análisis puede ayudar a los clientes a descubrir qué áreas de su vida necesitan más atención que otras.

Considera cada área de la rueda como una sección: cuando una de las secciones tiene menos satisfacción que otras, el sistema de vida se encuentra en desequilibrio. Esta herramienta permite obtener una visión «en helicóptero» de la vida que ayuda a identificar dónde se está logrando satisfacer la vida y dónde están las áreas donde hay margen de mejora.

Algunas sugerencias para el equilibrio

En último término, la búsqueda del balance de vida en coaching se ejercita a través del desarrollo de la facultad de elegir. La única forma de decir “si” a algunas cosas y “no” a muchas otras, está en la claridad de la visión que quieres alcanzar y en porqué quieres alcanzarla. Con la consciencia de qué cosas son significativas para ti, aprenderás a decir “no” a todo aquello que te aleje de lo verdaderamente importante.

Ya se trate de un compañero de trabajo que te pide ayuda para llevar a cabo un proyecto extra o de un contacto que te solicita una cita a pesar que ni siquiera sabes para qué la desea, recuerda que está bien decir respetuosamente no. Cuando dejes de aceptar cosas por culpabilidad o por un falso sentido de obligación, tendrás más tiempo para las actividades significativas.

A menudo las personas quisieran decir más veces que “si” a las oportunidades que les llevan a hacer realidad lo que es verdaderamente importante para ellas, pero no dejan espacio para que esto suceda, pues terminan olvidando que también cuentan con la opción de decir “no”.

Decir “no” a los demás puede llegar a constituir un reto y seguro se presentarán muchas tentaciones en el camino que pueden terminar desviándote del rumbo hacia una vida significativa y equilibrada. Decir regularmente “si” a los demás, indirectamente puede llevarte a decir “no” a tus prioridades. Lo importante es no llegar al extremo opuesto de dejar de lado tus cosas por atender las de otros. Según Simon Sinek, el truco para una vida equilibrada está en que sacrificar cosas importantes no sea la norma.

Palabras finales

Según Albert Einstein, la vida es como montar en bicicleta; para mantener el equilibrio debes seguir moviéndote. Sus sabias palabras ilustran que el equilibrio es un proceso dinámico y no un evento. Por consiguiente, en coaching ayudamos a los clientes a tomar consciencia si se está moviendo en dirección a un mayor o menor equilibrio.

Es importante enfatizar aquí que el «equilibrio» tiene lugar en medio de la acción. Balance de vida no es lo mismo que equilibrio de vida; no se trata de tener el mismo grado de satisfacción en cada componente de la vida: familia, trabajo, recreación, relaciones, etc., Ese no es el objetivo. Se trata de encontrar un punto de equilibrio dinámico en estas áreas significativas de la vida. Mientras tengamos vida, nos moveremos constantemente en el proceso de perderlo para volverlo a encontrar.