Quiero compartir contigo un sencillo método para gestionar las emociones en coaching. ¿Por qué? Sencillo, porque es sumamente importante saber cómo gestionarlas dado que son la fuerza impulsora que te mueve hacia el éxito.

Gestionar las emociones para actuar

Las emociones son una fuerza que nos mueve a actuar, aunque también nos pueden impedir hacerlo. La palabra «emoción» viene del latín emotĭo, derivado de emotus, participio pasado de emovere, que significa «mudarse»o «alejarse». Sin embargo, las emociones también nos pueden impedir actuar. Es por esto que es vital que aprendas a gestionar las emociones si quieres alcanzar los resultados que anhelas.

Pongamos el ejemplo del miedo. Cuando sentimos temor, nuestra evolución como seres humanos nos facilita dos reacciones parecidas: escondernos o alejarnos. De hecho, lo que sucede cuando surge el miedo, es que la sangre fluye hacia los grandes músculos de las piernas para prepararnos para la huida. No significa que tengamos que hacerlo, pero estamos biológicamente preparados para hacerlo.

Según una publicación de Cenit Psicólogos, donde hablan sobre la sabiduría del miedo, la emoción del miedo nos aporta información sobre una posible amenaza y nos corresponde a nosotros hacer un inventario de nuestros recursos y capacidades para afrontarla.

Por ejemplo, una vez hacemos el análisis de la situación, es posible no quedarnos paralizados, ni huir. También podemos enfurecernos contra lo que nos amenaza y atacar. Como puedes ver, las emociones producen cócteles químicos diversos en nuestro cuerpo para ayudarnos a hacerle frente a nuestra supervivencia. Por lo que es posible experimentar el miedo y la ira alternativamente con tal rapidez que ambos sentimientos se mezclan.

Nelson Mandela afirmó lo siguiente:

“Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quién no siente miedo, sino aquel que conquista el miedo”.

Las emociones no son el problema

El error que solemos cometer es que convertimos a las emociones en el problema, y en realidad no lo son, son las señales que nos indican que existe un problema o situación adversa, aunque también pueden existir otro tipo de situaciones más favorables que nos permitirán experimentar otro tipo de emociones más placenteras como la alegría. Cualquiera sea el caso, tienes que comprender cómo puedes gestionar las emociones para sacarle mayor provecho a éstas.

En realidad, las emociones representan un aliado extraordinario para nosotros. El tema es que no sabemos qué hacer con ellas, cómo gestionarlas y ante este desconocimiento, las emociones terminan controlándonos a nosotros.

Además, nos han hecho creer que son las situaciones las que producen las emociones que dan respuesta a nuestras acciones, y si lo que hacemos es lo que nos permite alcanzar los resultados que buscamos, entonces estamos a merced de que las situaciones sean las correctas para lograr lo que deseamos.

Pero las emociones no son causadas por las situaciones. Cada situación que vivimos es neutral emocionalmente. ¿Por qué? Porque hay un espacio entre la situación que percibes y las emociones que experimentas. Es más, Victor Frankl afirmó:

«Entre el estímulo y respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder para elegir una respuesta. En nuestra respuesta radica nuestro crecimiento y nuestra libertad”.

Ese espacio del que habla Frankl, es en espacio para nuestros pensamientos. Permíteme darle un sentido más práctico al tema y brindarte un modelo para gestionar las emociones.

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Modelo PPSAR

El modelo que presento a continuación, PPSAR, te ayudará a comprender cómo puedes gestionar las emociones, así como el proceso para lograr los resultados que buscas.

  • Percibir
  • Pensar
  • Sentir
  • Actuar
  • Resultados

Por ejemplo, estoy seguro que te han enseñado que si quieres obtener un resultado particular, tienes que enfocarte en actuar de la forma que más probabilidad tenga de producir aquello que buscas. Ahora, si las emociones, son las que te mueven a actuar, necesitas estar en un estado emocional adecuado para actuar del modo que te lleva a producir los resultados que buscas.

Ahora, recuerda que te comenté que nos hicieron creer que las situaciones son las que controlan lo que sentimos y eso nos quita todo el poder. ¿Por qué? Porque si tu estado emocional, que es el que te permite actuar, está condicionado a las situaciones apropiadas, estás a merced de algo que no está bajo tu control: las situaciones.

Es aquí donde entra lo que afirma Viktor Frankl sobre el espacio entre el estímulo que produce una situación y la respuesta que genera. Este es el espacio del  pensar.

Emociones y sentimientos

Antes de explicar el modelo, quiero aclarar que es un hecho de que en situaciones de emergencia las emociones tienen lugar antes que el pensar. Pero bajo situaciones normales tienes la capacidad de primero analizar para luego regular tu primeros impulsos emocionales.

Por esa razón, el modelo PPSAR se sustenta en el hecho que el pensamiento es anterior al sentimiento. Pensamos sobre las emociones que experimentamos. Por ejemplo, ejemplo, no es lo mismo sentir pánico, histeria o susto. Para determinar cuál es el sentimiento específico que te embarga, tienes que pensar sobre la emoción que experimentas.

Existe una gran diferencia entre sentir una emoción y ser consciente de lo que estás sintiendo. El sentimiento se basa en la capacidad de poder nombras las emociones. Las emociones son impulsos químicos que experimentas rápidamente, pero una vez entra en juego la mente, puedes nombrar la emoción y aparece el sentimiento. Aclarado esto, es mucho más sencillo comprender el modelo PPSAR mediante un ejemplo. 

Ilustrando el modelo PPSAR

Una noche lluviosa, manejé hasta un centro comercial con el propósito de adquirir un medicamento en una farmacia. Busqué un lugar para estacionarme cerca del establecimiento. Los estacionamientos estaban todos llenos y la lluvia que caía era tan fuerte como el chorro de agua de un camión cisterna en medio de una fiesta de carnaval. Me percaté que había dos espacios disponibles justo frente a la farmacia y los mismos estaban ocupados por un solo auto. El conductor había dejado su vehículo ocupando ambos lugares. Las líneas que dividían los estacionamientos estaban claramente marcadas. 

Ante este escenario, permíteme preguntarte:

  • ¿Qué percibes en esta situación?
  • ¿Qué pensarías?
  • ¿Cómo te sentirías?
  • ¿Cómo actuarías?

Yo percibí que no había razón alguna para que el coche hubiera sido estacionado de manera que nadie más pudiera ocupar el valioso espacio adicional. Ante tal injusticia pensé: “Este conductor es un desconsiderado con los demás. No tiene vergüenza”.

En función de lo que pensé, me sentí enojado. Mi primera reacción consistía en bajarme y entrar al establecimiento furioso para decirle al conductor que debería ser más considerado con los demás, especialmente en un día como hoy. Sin embargo, la intensa lluvia no me lo permitió. Tuve la suerte que después de unos minutos un espacio bajo techo se desocupó y finalmente pude entrar calmado a la farmacia.

Reencuadre del modelo PPSAR

Permíteme ilustrar cómo cambió todo el modelo una vez percibí la situación de forma distinta. Estando dentro de la farmacia, veo a una persona salir corriendo de la misma, meterse en el auto que estaba mal estacionado y salir a toda marcha. Quedé sorprendido al escuchar al dependiente de la farmacia, contar con un tono de preocupación, que había ocurrido un grave accidente automovilístico a sólo dos cuadras. 

El chofer del auto mal estacionado era un médico que pasó por el lugar de los hechos y había entrado a la farmacia buscando algunos insumos para dar los primeros auxilios mientras pedía que llamaran con urgencia a una ambulancia y a la policía de tránsito. Definitivamente, en su prisa por ayudar a otros no se fijó en la manera en que se estacionó. 

Ante este nuevo escenario, quiero preguntarte:

  • ¿Cómo percibes la situación ahora?
  • ¿Qué piensas?
  • ¿Cómo te sientes?
  • ¿Cómo actuarías en este nuevo caso?

Una vez percibí la situación desde otra óptica, dejé de pensar: “este conductor es un desconsiderado” y en su lugar pensé algo diametralmente opuesto: “este conductor es considerado con los otros”. Mis sentimientos dejaron de ser de molestia y ahora sentí admiración ante su gallardía. Quise actuar totalmente distinto, quería subir a mi auto y conducir a toda prisa hacia el sitio del accidente y cooperar en la medida de mis posibilidades.

El pensar produce el sentir

Como puedes ver, las situaciones son emocionalmente neutrales. Son los significados que les damos, lo que hace que nos sintamos de una u otra forma, lo que a su vez condicionará qué haremos y qué resultados obtendremos.

Es tu pensar lo que condiciona tu sentir y actuar. Es la mente la que le da sentido a las situaciones y muchas veces lo hace en base a suposiciones. ¿Qué hacer al respecto?

En primer lugar es importante hacer referencia a las situaciones solo en términos de hechos. El término «hecho«, término derivado del latín factus, permite describir a aquello que ocurre en términos de lo objetivo, los veres y oíres, las datos específicos de una situación. Por ejemplo, había un auto tomando dos estacionamientos fuera de la farmacia un día lluvioso. Todo aquello  que no pueda ser comprobado factualmente es una suposición llevada a cabo por nuestra mente.

Si me refiero a la situación de la siguiente forma: “Un conductor irresponsable se tomó dos estacionamientos un día lluvioso y no le importa con nadie”, esto es mi opinión sobre la situación. Puede ser cierta o no. Además, por el momento, no es comprobable a través de algo objetivo y termina siendo nuestra suposición o pensar sobre la situación.

Es nuestra forma de pensar sobre las situaciones la que tiene que cambiar. Por ello necesitamos pensar objetivamente sobre las situaciones y separar nuestras opiniones de los hecho. Sabiduría es usar la razón y la emoción antes de cualquier decisión. Comprender lo anterior nos ayuda a gestionar las emociones de forma más efectiva.

Cómo cambiar el pensamiento

Precisamente en la publicación sobre «Cómo cambiar el pensamiento en coaching«, hablé sobre cómo puedes pensar de forma distinta. El coaching es una poderosa herramienta que te permite subir los niveles de conciencia sobre cuándo estás haciendo un juicio o emitiendo tu opinión, y cuándo te estás refiriendo a una situación en términos de los hechos.

Además, te ayuda a encontrar formas más efectivas de pensar. Por ejemplo, no es lo mismo ver una situación como un problema, que comenzar a establecerse objetivos frente a dicha situación, por más problemática que sea. No es lo mismo pensar en términos de las limitaciones que existen frente a un estímulo del entorno, que hacerlo en términos de posibilidades. Cada marco de pensamiento conlleva emociones totalmente distintas. Comprender esto también te ayudará a gestionar las emociones de forma más efectiva.

Reflexión final

Te invito a reflexionar sobre las ideas expuestas en el método que te he compartido para gestionar las emociones a través del coaching. Esto con el propósito de brindarte una herramienta práctica que te permita cuidar el jardín de tu mente, sembrando mejores pensamientos sobre las situaciones que experimentas. Por lo tanto, permíteme hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo percibes la situación actual? ¿Qué tanto la estás describiendo en términos de hechos?
  • ¿Tu mente está generando suposiciones o creando pensamientos sobre la situación?
  • ¿Qué piensas en relación a las crisis que se nos presentan en la vida?
  • ¿Cuáles son las suposiciones que haces frente a situaciones desafiantes?
  • ¿Qué tanto estás considerando tus recursos, fortalezas, talentos y posibilidades frente a los desafíos?
  • ¿Qué sientes cuando miras una situación desde los hechos?
  • Por otro lado, ¿qué sentimientos experimentas cuando la experimentas desde una suposición?
  • ¿Estás en el estado emocional adecuado para lograr los resultados que buscas?
  • Si no lo estás, ¿qué tendrías que cambiar en tu modo de pensar para estarlo?
  • ¿Sientes miedo? Perfecto. Entonces, ante el miedo, ¿estás haciendo un inventario de tus recursos y capacidades para afrontar la situación?
  • Una vez estés emocionalmente en un estado apropiado para alcanzar lo que deseas, ¿Qué acciones debes tomar?

Por último, recuerda usar tu mente, corazón y cuerpo (a través de lo que haces) para que todo tu ser pueda enfocarse en una sola cosa o resultado que quieres alcanzar y verás que grandes cosas vas a lograr.

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