Según el libro de Patrick Lencioni, «Las cinco disfunciones de un equipo«, para que un equipo sea altamente efectivo debe superar cinco disfunciones. En esta publicación vamos a analizar la primera: Ausencia de confianza. ¿A qué se refieren con esto? Sencillo, los miembros de un gran equipo confían entre sí en un nivel fundamental y emocional, y se sienten cómodos sintiéndose vulnerables entre sí sobre sus debilidades, errores, miedos y comportamientos. Llegan a un punto donde pueden estar completamente abiertos el uno con el otro, sin filtros.

Construyendo confianza

La primera y más importante disfunción que un equipo debe aprender a superar es la falta de confianza. La confianza se refiere sobre todo a vulnerabilidad. Los miembros del equipo que confían el uno en el otro pueden sentirse cómodos siendo abiertos, incluso se exponen unos a otros en torno a sus fallas, debilidades e incluso miedos.

La confianza basada en la vulnerabilidad se basa en la simple y práctica idea de que las personas que no tienen miedo de admitir la verdad sobre sí mismas no se involucrarán en el tipo de comportamiento político que hace perder el tiempo y la energía de todos y, lo que es más importante, hacen que el logro de resultados sea un escenario muy poco probable.

Los equipos que tienen una falta de confianza a menudo evidencian los siguientes comportamientos:

  • Ocultan sus debilidades y errores el uno del otro.
  • Dudan en pedir ayuda o y muy poco hacen comentarios constructivos.
  • No ofrecen ayuda a personas ajenas a sus áreas de responsabilidad.
  • Saltan a las conclusiones sobre las intenciones y aptitudes de los demás sin tratar de aclararlas.
  • No reconocen y aprovechan las habilidades y experiencias de los demás.
  • Pierden tiempo y energía manejando sus comportamientos de forma reactiva.
  • Guardan rencor.
  • Encuentran razones para evitar pasar tiempo juntos. 

Los miembros del equipo deben sentirse cómodos estando expuestos los unos a los otros, para que no tengan miedo de decir honestamente cosas como «Estaba equivocado», «Cometí un error», «Necesito ayuda», «Eres mejor que yo estoy en esto», y «lo siento «. A menos que puedan decirse estas palabras cuando la situación lo amerita, perderán tiempo y energía pensando en lo que deberían decir, y preguntándose sobre las verdaderas intenciones de sus pares.

Para que un equipo establezca una confianza verdadera, los miembros del equipo, empezando por el líder, deben estar dispuestos a asumir riesgos sin garantías de éxito. Tendrán que ser vulnerables sin saber si esa vulnerabilidad será respetada y correspondida.

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