En la publicación sobre un primer paso de acción, afirmé que no se requiere de la radicalización del estilo de vida a través de grandes pasos de acción que nos lleven a hacer realidad aquella cosa importante que queremos lograr. Simplemente se requiere de un pequeño viraje de timón que dirija nuestro rumbo hacia un mejor destino. Un sutil ajuste en el manejo nos puede llevar a un destino totalmente distinto, una pequeña acción puede hacer una gran diferencia. En esta publicación vamos a conversar sobre un efecto que simplifica, pero a la vez potencia el efecto de nuestras acciones. A esto se le conoce como «Efecto Dominó«.

«Todo gran cambio comienza como la caída del dominó». – BJ Thorton

Antecedentes del efecto dominó

El 13 de noviembre de 2009, en los Países Bajos se estableció un récord mundial al haber alineado casi 4.5 millones de dominós en una exhibición deslumbrante. En este caso, un solo dominó puso en movimiento un proceso, que de forma acumulativa, liberó más de 94,000 joules de energía. Algo similar a la energía que necesita un hombre de tamaño promedio para hacer 545 pechadas.

Cada ficha de dominó representa una pequeña cantidad de energía potencial; cuantos más dominós alinees, más energía potencial acumularás. Lo mismo sucede con tus acciones, alinéalas lo suficiente y, con un simple pequeño primer paso, puedes comenzar una reacción en cadena que lleva a cambios sorprendentes. Es por esto que el efecto dominó al actuar es el secreto mejor guardado de muchas personas exitosas.

En coaching siempre hacemos énfasis en comenzar el camino hacia esa una sola cosa que quieres lograr a través de una pequeña acción. Porque así como el dominó, cuando una acción, la correcta, se pone en movimiento de forma secuencial, esa pequeña acción lleva la energía suficiente que te impulsa a doblegar muchas acciones más. Pero eso no es todo, en la siguiente sección te explicaré cómo este efecto, aparentemente simple, se convierte en un fenómeno multiplicador.

Progresión exponencial

El libro The One Thing, menciona que en 1983, Lorne Whithehead escribió en el American Journal of Physics que había descubierto que las caídas de dominó no solo podían derribar muchas cosas, sino que también podían derribar cosas más grandes. Describió cómo un solo dominó es capaz de derribar otro dominó que en realidad es un 50% más grande.

En 2001, un físico del Exploratorium de San Francisco reprodujo el experimento de Whitehead creando ocho fichas de dominó de madera, cada una de las cuales era un 50 por ciento más grande que la anterior. El primero tenía solo dos pulgadas, el último casi tres pies de alto. La caída del dominó comenzó con un tic suave y rápidamente terminó «con un fuerte BANG».

Detrás de este efecto hay una gran implicación. ¿La ves? Una pequeña acción es como un dominó, que no solo uno puede golpear a otros, sino que golpea a otros que serán sucesivamente cada vez más grandes. Imagina lo que sucederá si este efecto continuara. Pequeños pasos de acción, se van convirtiendo en grandes pasos y éstos a su vez se transforman en pasos cuánticos. Si la caída de un dominó regular es una progresión lineal, la de Whitehead, que involucra dominós más grandes, se describiría como una progresión exponencial con resultados extraordinarios.

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El éxito es secuencial

¿Cuál es el secreto para obtener resultados exponenciales? Lo primero es que cuando pienses en aquello que quieres alcanzar con éxito, dispara a la luna. Enfócate en un sola cosa que sea importante. Ya sabes que se puede llegar a la luna si priorizas y pones toda tu energía en lograr lo más importante que quieres lograr.

Lo segundo, para obtener resultados extraordinarios tienes que crear un efecto dominó en tu vida. Ahora, crear un efecto dominó parece tan sencillo como alinear las acciones y luego poner en movimiento la primera ficha y listo. Pero en el mundo real, es algo un poco más complicado. El desafío es que no es tan fácil alinear todas nuestras fichas. Usualmente comenzamos con la primera, pero luego se interponen otras actividades que obstruyen el impulso inicial. Las personas altamente exitosas lo saben. Eso sí, han descubierto que todos los días tienen que alinear sus prioridades, encontrar un primer dominó y emprender la acción para hacer que las demás fichas caigan.

¿Por qué el enfoque de alineación de pequeñas acciones funciona? Simplemente porque el éxito extraordinario es secuencial, no simultáneo. Además, lo que comienza lineal se termina convirtiendo en algo exponencial. Se trata de hacer lo correcto enfocado en la cosa más importante, luego hacer lo siguiente correcto y luego lo siguiente. Y así sucesivamente logras el efecto que buscas, porque con el tiempo la suma de cada acción es la  que libera potencial exponencial del éxito. Todo éxito se basa en un éxito previo, y a medida que esto sucede, una y otra vez, te mueves hacia el mayor éxito posible.

Celebrar los avances

En este viaje es sumamente importante realizar que has tenido un éxito y saborearlo. Cuando se recorren largas distancias por carretera, es normal estar pendiente de los letreros que aparecen en la vía señalando la cantidad de kilómetros que hacen falta por recorrer para llegar al destino que has escogido. También es común hacer paradas a lo largo del camino para recargar combustible, descansar y recuperar las fuerzas necesarias para seguir avanzando.

Este proceso lo aplicamos naturalmente para desplazarnos largas distancias entre un punto y otro. Lastimosamente no hacemos lo mismo cuando se trata del recorrido hacia nuestros sueños. En lugar de establecer hitos que nos permitan fragmentar, evaluar y festejar nuestro progreso, avanzamos sin detenernos, hasta que extenuados, llegamos al destino que nos habíamos propuesto como si nada hubiera sucedido.

Cada vez que logres algo significativo, regálate la oportunidad de celebrar el éxito alcanzado. Si de los errores se aprende, de los triunfos también. En la búsqueda de la felicidad, la recompensa es mucho más eficaz que el castigo. La celebración por haber alcanzado algo importante nos dota de fuerza y estímulo para seguir adelante. Los éxitos son el alimento, el impulso y la fuerza que nos mueve a seguir avanzando.

Hay dos cosas que puedes perseguir en la vida; la primera es dar los pasos de acción que estableciste alineados a lo los objetivos que te has propuesto; la segunda, es disfrutar mientras das dichos pasos y celebrarlos. Solo los sabios consiguen la segunda. Te invito a celebrar toda ocasión donde un simple paso de acción te haya permitido avanzar. Celebrar el recorrido hacia el triunfo es la mejor forma de acumular millas en el único programa de viajero frecuente, que redime premios en satisfacción y confianza en uno mismo.

Preguntas para producir el efecto dominó

Me gustaría cerrar esta entrega con unas preguntas que te harán reflexionar y hacer tuyo el material.

  • ¿Qué tanto aplicas el efecto dominó en el logro de tus objetivos?
  • ¿Cuál es la alineación de acciones que tienes para hoy establecida para alcanzar esa única cosa que estás buscando y en la que te estás enfocando?
  • ¿Qué sistema tienes establecido para volver a hacer lo mismo mañana?
  • De las acciones que piensas dar, ¿hay algunas que debas celebrar?
  • ¿Qué tanto realizas que el éxito se construye secuencialmente, alienando pequeños pasos de acción diariamente a un propósito claro?

Me despido con estas palabras de John Wooden, uno de los coaches más exitosos en la historia del baloncesto universitario que describen el sutil, pero poderoso efecto dominó puesto al servicio de la mejora.

“Cuando mejoras un poco cada día, eventualmente ocurren cosas importantes. Cuando mejoras tu condición un poco cada día, eventualmente evidencias una gran mejora en tu desempeño. Esto no es algo que se logra en un solo día, ni al día siguiente, pero finalmente alcanzarás un gran resultado. No busques una gran y rápida mejoría. Busca pequeñas mejoras un día a la vez. Esa es la única forma en que las cosas suceden, y cuando se dan así, perduran”.

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