En esta publicación abordaremos los principios en los que la metodología del coaching se enfoca para trasladar a las personas de dónde están hacia adónde quieren ir. Analizaremos estos cuatro elementos clave del coaching desde la perspectiva de las cuatro ruedas de un taxi.

Origen del término coaching

El origen del término «coaching» proviene de la palabra coche, pues esta metodología cumple la misma función que es trasladar a las personas desde una situación presente a una deseada. ¿Por qué? Pues el coaching es muy parecido a emprender una travesía en coche, aún de forma más precisa a tomar un taxi.

Por qué elementos clave del coaching

El entendimiento de los principios que subyace esta metodología, te ayudará a comprender qué es el coaching. Los principios son las normas que guían los comportamientos de un coach, por lo tanto, ayudan y fomentan las buenas prácticas para el buen funcionamiento del método. Veamos con mayor detenimiento cada uno de los cuatro elementos clave del coaching.

Cambio

¿Sabías que la palabra cambio viene del latín “cambium” que significa hacer trueque y dar una cosa por otra? ¿Quieres saber qué tiene que ver este trueque con el coaching?

La primera rueda del coaching está relacionada con el cambio. Honrando el origen del término, el proceso de coaching consiste en hacer un trueque de la situación presente por una deseada.

En este sentido, el cambio que busca el coaching es hacia la mejor versión de uno mismo. Es un proceso que se enfoca en la transformación generativa y en el desarrollo de las personas. Un coach busca facilitar la liberación del potencial y el desarrollo las personas.

El cambio en coaching está relacionado con el aspecto generativo de la psicología con el fin de generar nuevos niveles de éxito, de competencia y bienestar.

El coaching está dirigido a personas que quieren más: más felicidad, más salud, más amor, más habilidades, más confianza, entre otras muchas cosas. Veamos ahora el segundo elemento clave del coaching.

Conciencia

La naturaleza del coaching es elevar los niveles de conciencia. La segunda rueda del coaching está directamente relacionada con el cambio. ¿Por qué? Porque la conciencia conduce al cambio.

¿A qué me refiero por conciencia? La conciencia es el producto de la atención concentrada, la concentración y la claridad. Conciencia significa tener conocimiento, es decir, no ser ignorante.

La conciencia implica adquirir conocimiento a través, ya sea de la reflexión, la observación e interpretación de lo que uno percibe a través de los sentidos, es decir, de aquello que uno ve, oye, siente, etc.

Como nuestros sentidos ser buenos o insuficientes, existen infinitos grados de conciencia. Así como unos lentes de aumento o unos audífonos de alta fidelidad pueden elevar nuestros límites de visión y audición más allá de lo normal, también se pueden elevar los niveles de conciencia a través de la atención concentrada y la práctica.

Ahora, ¿Por qué es importante elevar los niveles de conciencia en el coaching? Porque solo eres capaz de controlar aquello de lo que eres consciente. Aquello de lo que eres inconsciente, curiosamente te controla a ti. Permíteme ilustrar lo anterior con un ejemplo muy sencillo.

Una persona que tiene mal aliento, usualmente es inconsciente de esta situación y por lo tanto, es incapaz de cambiar ese problema, dado que no puede tener control sobre algo que no sabe. Tan pronto alguien se lo hace saber y le da feedback sobre su problema de mal aliento la persona se hace consciente y puede cambiar. La conciencia produce un empoderamiento automático en las personas y las faculta para poder cambiar una situación por otro. Eso sí, siempre y cuando la persona lo desee.

¿Qué implica elevar los niveles de conciencia en coaching? La conciencia implica el conocimiento de uno mismo. Con esto me refiero a:

  • Ser consciente de tus valores y creencias.
  • Conocer tu misión y visión en la vida.
  • Saber cuáles son las capacidades con las que cuentas
  • Tener claridad sobre tus áreas de oportunidad.

Un ejemplo de cómo la conciencia ayuda en coaching es el siguiente. Cuando eres consciente puedes reconocer cuándo y cómo tus creencias, significados y marcos mentales distorsionan lo que sientes, dices y haces.

Elevar la conciencia también implica prestar atención a lo que ocurre fuera de ti en el mundo exterior y conocer qué es lo que te está ocurriendo debido eso. Es decir, qué efecto tiene en ti.

Por último, la conciencia te permite apagar el piloto automático de tu vida, para que desde el aquí y ahora, seas conscientes de lo que estás experimentando y sintiendo justo en un momento dado.

Compromiso

Ya sabes que las dos primeras ruedas del coaching son el cambio generativo y elevar los niveles de conciencia. Vamos ahora a enfocarnos en analizar el tercer elemento clave del coaching, el compromiso, y su impacto en el desempeño de las personas.

Para comprender porqué la tercera rueda del coaching, el compromiso, tiene una relación directa con el alto desempeño, debemos también irnos a las raíces del término.

Según el Diccionario de la Lengua Española, la palabra compromiso deriva del latín “compromissum” que se utiliza para describir una obligación contraída y palabra dada. Por lo tanto, cuando las personas dan su palabra, sienten haber contraído una obligación. La palabra dada implica que la persona tiene que decir o responder algo, no se trata solo de escuchar pasivamente.

La definición anterior nos lleva a otro término muy relacionado con el compromiso y es la responsabilidad. De hecho, son sinónimos. En inglés, responsabilidad se escribe como “responsibility”. En inglés, la definición de esta palabra aparece como “duty or obligation”, lo cual traducido al español quiere decir deber u obligación, conservando el mismo sentido, que habíamos dado a “compromiso”.

La palabra “responsibility” está compuesta por dos términos: response + ability. Es decir, responder + habilidad, ósea que la responsabilidad tiene que ver con la capacidad de respuesta de las personas.

¿Qué tiene que ver esto con el coaching? Pues muy sencillo, la llave que pone en marcha el coche o taxi del coaching son las preguntas. Las preguntas clarifican el cambio generativo que el cliente quiere llevar a cabo y generan un proceso de reflexión que conduce curiosamente a mayores niveles de conciencia.

Adicionalmente, las preguntas tienen un efecto directo en el desempeño de las personas porque generan mayor compromiso o responsabilidad con respecto a los cambios que se desean hacer realidad.

Y la pregunta ahora es: ¿Por qué las preguntas impactan en la responsabilidad y en el desempeño? En palabras de unos de los artífices del coaching, John Whitmore:

“Cuando aceptamos, elegimos o asumimos la responsabilidad por nuestros pensamientos y acciones, nuestro compromiso con ellos aumenta y del mismo modo nuestro desempeño».

Lo opuesto a lo afirmado por Whitmore es que cuando alguien nos sugiere u ordena asumir una responsabilidad, al no habernos dado la opción de responder y asumir la obligación que viene por nuestra palabra dada, no aceptamos lo que nos sugieren y por lo tanto, el desempeño no mejora. Para sentirnos verdaderamente responsables, tenemos que hacer una elección propia.

La conciencia y la compromiso, la segunda y tercera rueda del coche del coaching, son sin duda dos cualidades cruciales para el desempeño en cualquier actividad.

El coach es un facilitador de preguntas poderosas que elevan los niveles de conciencia y aumentan la capacidad de respuesta de las personas. El coach también es una caja de resonancia que permite que las personas puedan escucharse a sí mismas para aumentar sus niveles de compromiso y por ende su desempeño.

Confianza

Una de las metas principales del coaching es la generación de confianza de las personas en sí mismas. La cuarta rueda del coaching, el último de los elementos clave del coaching que presento, es un producto natural del compromiso o la responsabilidad. La capacidad de respuesta que se produce gracias a la responsabilidad, tema abordado en la sección anterior; y no solo se manifiesta a través de lo que uno dice, sino también a través de lo que uno hace. Por lo tanto, la responsabilidad te obliga a actuar.

En coaching el actuar se traduce en pequeños pasos de acción. Un primer paso de acción fragmenta el proceso de cambio en pequeños cambios alcanzables. Puede ser cierto que el cambio sea pequeño a corto plazo, pero cuanto más tiempo se mantenga dicho pequeño cambio, más te vas a separar de la trayectoria presente. Incluso el cambio más insignificante te puede llevar a un destino totalmente distinto si persistes en este.

La vida consiste en una serie de pequeños cambios y un gran cambio es a menudo la suma de muchos pequeños cambios. Los pequeños pasos de acción garantizan el éxito y el éxito produce más confianza.

En coaching la confianza es fundamental para la manifestación del potencial y el alto desempeño de las personas, por lo que resulta indispensable generar una trayectoria de pequeñas acciones que generen éxito. 

Es esencial que el coachee produzca los resultados deseados a partir de sus acciones, sin generar fracaso. Un coaching que no dé como resultado el éxito, incluyendo el reconocimiento del mismo por parte del coachee, solo ocasionará una reducción en el nivel de autoconfianza de la persona y minará este objetivo principal del coaching. 

Para que desarrollar la autoconfianza, además de acumular éxitos necesitas saber que los éxitos se deben al propio esfuerzo. La confianza en ti mismo se manifiesta cuando tomas tus propias decisiones y acciones, así como también cuando reconoces plena responsabilidad en ambas.

El coaching es una intervención que tiene como objetivo subyacente y omnipresente a lo largo de todo el proceso, el fortalecimiento de la confianza en uno mismo. Si como coach tienes en cuenta este principio y actúas de un modo auténtico y persistente sobre la base del mismo, quedarás asombrado por la mejora resultante en los resultados de tu cliente.

Conclusión

Estos cuatro elementos clave del coaching, no solo te ayudan a comprender qué es el coaching, sino que también representan aquello que es esencial para que los procesos de cambio sean verdaderamente transformadores y satisfactorios para las personas. Una cosa es conocerlos, otra cosa muy distinta vivirlos y ayudar a que otros los vivan en carne propia.

Cambio, conciencia, compromiso y confianza son los cuatro colores con los que un coach colorea la mejor versión de si mismo y de otras personas, cuatro elementos clave del coaching para colorear la mejor versión de las personas.

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