Los equipos donde sus miembros confían el uno en el otro, se involucran en conflictos saludables, así generan compromiso grupal con las decisiones y hay rendición de cuentas entre unos a otros; por eso es muy probable que dejen de lado sus necesidades y agendas individuales para concentrarse casi exclusivamente en lo que es mejor para el equipo. No ceden a la tentación de colocar sus propios departamentos, aspiraciones de carrera o el estatus que viene impulsado por el ego antes de los resultados colectivos que definen el éxito del equipo.

Enfocándose en resultados

La única forma en que un equipo puede estar seguro de que se mantendrá enfocado en los resultados colectivos es asegurarse de que los miembros del equipo se rindan cuentas recíprocamente por lo que deben hacer.

Cuando un equipo NO se enfoca en los resultados, ellos:

  • Rara vez derrotan a sus competidores.
  • Pierden a los empleados orientados a los logros.
  • Alientan a los miembros del equipo a enfocarse en sus propias carreras y metas individuales.
  • Fácilmente se distraen.
  • Se estancan y no crecen.

Los equipos verdaderamente cohesivos se enfocan obsesivamente en los resultados colectivos de toda la organización. Son intolerantes a las acciones y comportamientos que sirven a los intereses de las personas pero que no promueven el bien común. Como resultado, los miembros del equipo están dispuestos a hacer sacrificios en la organización que dirigen para impulsar los resultados colectivos de sus equipos.

¿Qué hay en las personas que hace que sea tan difícil mantenerse enfocados en los resultados colectivos? Tenemos una fuerte y natural tendencia a cuidar de nosotros mismos antes que a los demás, incluso cuando esos otros forman parte de nuestras familias y nuestros equipos. Y una vez que esa tendencia entra en juego en un equipo, puede extenderse como una enfermedad, erosionando rápidamente las raíces del trabajo en equipo hasta que, finalmente, incluso la confianza se destruye.

La clave para evitar este problema radica en mantener los resultados en el marco de visión de las personas. Una buena forma de enfocar la atención es usar un tablero de algún tipo que esté visible. Un tablero enfoca los esfuerzos de todos en una sola cosa: ganar. Proporciona información inequívoca sobre cómo funciona el equipo y cuánto tiempo les queda a los miembros si quieren mejorar el resultado final.

Los equipos orientados a resultados establecen sus propios indicadores de éxito. No se permiten márgenes de subjetividad como: («¿está satisfecho el CEO con nosotros este mes?»), a nivel de sentimientos («siento que lo estoy haciendo bastante bien en este momento»), o a opiniones externas (“¿vieron lo que escribió ese analista sobre nosotros en su informe de la industria? «). Se comprometen de forma temprana y pública con lo que el equipo debe lograr y continuamente revisan el avance en comparación con los resultados esperados (por ejemplo, el tablero).

Sobre todo recuerda que trabajar en equipo es como una ecuación matemática: divides la carga de trabajo y multiplicas los resultados. Eso sí, siempre y cuando logres superar las cinco disfunciones de un equipo cohesivo.